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A sus 51 años, Carolina Sandoval Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO

Celebridades en Secreto

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A sus 51 años, Carolina Sandoval Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO

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A sus 51 años, Carolina Sandoval Rompe su silencio dejando al mundo CONMOCIONADO Hoy Carolina Sandoval rompe el silencio como nunca antes… se atreve a contar la verdadera razón de su divorcio y a revelar polémicas que muchos sospechaban, pero que jamás habían escuchado de su propia voz. Lo que confesará dejará a más de uno con la boca abierta, porque no se guarda nada: ni secretos, ni verdades incómodas. Prepárate, porque lo que viene es fuerte, inesperado… y podría cambiar la forma en la que ves a La Venenosa para siempre. Bueno, yo soy mamá, empresaria, influencer, una mujer que ha sobrevivido a la ansiedad —algo que mucha gente padece y de lo que casi nadie se atreve a hablar— y sobre todo, soy optimista, porque siempre me he negado a dejarme vencer por los retos. La televisión un día me abrió las puertas y otro día me las cerró, como les ha pasado a muchos, pero yo transformé ese supuesto fracaso en independencia financiera, en libertad y en propósito. Y sí, hoy vengo aquí para contar mi historia sin adornos: nací en Caracas, un 24 de noviembre a las 11:30 de la noche, bajo un aguacero que parecía anunciar la intensidad con la que yo iba a vivir mi vida. Desde niña supe que mi destino era comunicar, aunque al principio soñaba con ser actriz, con estar en los grandes escenarios. Pero la vida me llevó al periodismo, a la televisión y luego a reinventarme… y en ese camino aprendí a no tenerle miedo ni al qué dirán, ni a los cambios, ni a las pérdidas. “Para esa historia llegué yo, ¿verdad? Me encanta porque yo soy una cosa loca, dramática… así, tal cual. Yo me crié entre Charallave, cerquita de la capital, porque mi mamá nació en un pueblito con una familia súper amorosa. Soy la mayor de dos hermanas y, sí, fui muy consentida, pero ojo, consentida no es lo mismo que malcriada. En mi casa siempre hubo disciplina y siempre tuve claro lo que quería. Yo recuerdo que desde niña, aunque era medio calladita, bastante observadora e incluso un poquito introvertida, ya sabía que todo lo que me proponía lo iba a lograr. La gente no lo cree, pero yo me ponía nerviosa hasta para exponer en clases. Eso sí, era muy estudiosa, me encantaba aprender, siempre quería más. Mi mamá era maestra, así que crecí rodeada de libros; la matemática nunca fue lo mío, pero me fascinaban la lectura, las sociales, la geografía, el arte… y de ahí me nació ese amor profundo por las comunicaciones. Siempre estuve metida en el periódico del colegio, en teatro… pero te confieso algo: ¡yo quería ser actriz! Sí, mi sueño era estar en Televisa, ser la próxima Thalía, hacer mi propia Marimar. Esa era la Carolina de niña, soñadora, con alas gigantes y un corazón que nunca ha dejado de latir con intensidad.” “Soy muy yo, muy intensa, muy dramática… desde niña siempre fui el show de la casa. Imagínate, cuando en Venezuela las novelas eran religión, las vecinas me paraban en la puerta para preguntarme qué había pasado en Estefanía la noche anterior, y yo se los contaba con lujo de detalles, como si fuera la protagonista.