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Mas yo oraba | Salmo 109:4

Mision Bautista Reformada de Tabasco

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Mas yo oraba | Salmo 109:4

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Mision Bautista Reformada de Tabasco
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Salmo 109:4 — "En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba." Este versículo se encuentra en el primer lamento del Salmo 109, donde David clama a Dios desde una situación de profunda angustia causada por enemigos que lo calumnian y lo persiguen sin causa. El salmista acaba de declarar que han abierto contra él su boca con mentira y odio (vv. 2-3). Ahora revela la raíz de su dolor: había amado a sus enemigos, les había hecho bien, había orado por ellos; y ellos le pagaron con adversidad y odio. La frase "mas yo oraba" es una de las declaraciones más conmovedoras del salterio. No es una queja, sino una confesión: la respuesta del justo a la injusticia no es la venganza, sino la oración. El pecado aquí expuesto es la venganza personal y el rencor encubierto. El corazón natural, cuando es pagado con mal por bien, se llena de amargura y busca represalia. Queremos defendernos, vindicarnos, devolver el golpe. Pero la venganza pertenece a Dios (Rom. 12:19). El rencor es una forma de incredulidad: cree que Dios no defenderá al justo, que debemos tomar la justicia por nuestra mano. Y esa incredulidad nos esclaviza al odio. Mas he aquí la gracia: Aquel que fue pagado con mal por bien más que cualquier otro es Cristo Jesús. Él amó a los suyos, y ellos lo traicionaron; hizo bien a todos, y lo crucificaron; oró por sus enemigos en la cruz: "Padre, perdónalos" (Luc. 23:34). Donde nosotros buscamos venganza, Él entregó Su vida. Donde nosotros maldecimos, Él bendijo. Y por Su obediencia perfecta, Su paciencia nos es imputada. Él es el justo que oraba, y Su oración es nuestra salvación. Oh alma, cuando seas pagado con mal por bien, no busques venganza. Corre a Cristo, que oró por Sus enemigos, y pídele a Su Espíritu que te dé un corazón que ora en lugar de maldecir. Deja el juicio en manos de Dios, y vence el mal con el bien. Amén.