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# ¡Mejor me lo clavo! El campo dominicano no vive de discursos

Altagracia Salazar

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# ¡Mejor me lo clavo! El campo dominicano no vive de discursos

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Altagracia Salazar
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¡Mejor me lo clavo! El campo dominicano no vive de discursos En el Nizao de mi niñez, Bienvenido se hizo famoso por negarse a vender un mango precioso, aunque le ofrecieron hasta cinco centavos. Su respuesta fue: «Mejor me lo clavo». Desde entonces lo llamaron Bienvenido Meloclavo. Hoy, muchos agricultores dominicanos parecen estar llegando a ese mismo límite: prefieren resistir antes que aceptar condiciones que desprecian su trabajo. España, Alemania y Francia incorporaron visitas de escolares a granjas para enseñarles que los alimentos no aparecen por generación espontánea en los supermercados. Detrás de cada huevo, cada litro de leche y cada grano de arroz hay personas que trabajan, invierten y asumen riesgos. Nadie come discursos ni campañas de influenciadores. Cuando falla la producción, la comida no aparece por arte de magia. China subsidia a sus productores de arroz, establece precios de apoyo y ofrece seguros agrícolas. Si una potencia mundial protege a quienes producen sus alimentos, ¿por qué aquí algunos pretenden que los agricultores sobrevivan a fuerza de resignación, mientras otros hacen negocios con las importaciones? Desde el siglo XIX, economistas como Karl Kautsky analizaron las desventajas de la agricultura frente a la industria. El capital suele encontrar mayores oportunidades de acumulación en otros sectores, mientras el agricultor carga con riesgos que no controla. La tecnología no necesariamente libera al campo: puede convertirlo en un apéndice subordinado de la industria urbana. Los ingresos de la cosecha terminan pagando maquinaria, fertilizantes, agroquímicos y préstamos bancarios. El campo produce alimentos, pero buena parte de su dinero termina alimentando otros negocios. Las grandes potencias subsidian su producción porque entienden que la seguridad alimentaria es estratégica. Aquí, cada vez que se habla de proteger al productor nacional, aparecen los profetas del mercado libre, muy liberales con las importaciones y menos generosos cuando toca asumir los riesgos de producir. El mercado es libre, pero parece que la libertad tiene sus favoritos. Hoy, a las nueve de la mañana, los arroceros de Montecristi se reunirán en los tres puentes de Castañuelas. Como expliqué en la convocatoria compartida en *El Patio*, el problema no afecta solamente a los agricultores. Detrás del arroz hay comerciantes, propietarios de equipos, distribuidores de fertilizantes y agroquímicos 🎙️ ¿Nuevo en la transmisión o buscando mejorar? ¡Consulta StreamYard y obtén un descuento de $10! 😍 https://streamyard.com/pal/d/58511437...