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¿Dios No Te Concede Lo Que Le Pides? ¡Cambia En Esto! | Homilía 08.10.26 | P. Javier Carralón

Padre Javier Carralón

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¿Dios No Te Concede Lo Que Le Pides? ¡Cambia En Esto! | Homilía 08.10.26 | P. Javier Carralón

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Padre Javier Carralón
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En esta homilía, el Padre Javier Carralón nos invita a descubrir una verdad esencial de nuestra vida cristiana: no basta con pedirle a Dios lo que queremos; necesitamos aprender a pedir aquello que verdaderamente es bueno para nuestra alma. En el Evangelio, Jesús nos enseña a perseverar en la oración y nos recuerda que nuestro Padre celestial escucha a sus hijos y sabe darles cosas buenas. Pero también nos invita a reflexionar sobre la manera en que nos acercamos a Él y sobre las intenciones que llevamos en el corazón. Muchas veces nuestra oración se convierte en una larga lista de peticiones. Pedimos salud, dinero, trabajo, soluciones a nuestros problemas, éxito en nuestros proyectos y que las cosas sucedan exactamente como nosotros deseamos. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos: ¿Lo que estoy pidiendo realmente me acerca a Dios? ¿Estoy pidiendo algo bueno o simplemente algo que satisface mis deseos, mis caprichos o mi egoísmo? Podemos pedir mucho y, sin embargo, olvidar lo más importante: pedir un corazón capaz de amar, perdonar, servir y hacer la voluntad del Padre. Jesús nos dice: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá”. Estas palabras no significan que Dios esté obligado a concedernos todos nuestros deseos, sino que podemos acercarnos a Él con la confianza de un hijo que sabe que su Padre lo ama. Un buen padre no entrega a sus hijos cualquier cosa que le pidan, especialmente cuando sabe que podría hacerles daño. Así también Dios conoce nuestras necesidades más profundas y sabe que algunas de las cosas que deseamos no siempre son las que verdaderamente necesitamos. Por eso necesitamos aprender a orar mejor y a tener un corazón mejor. No se trata solamente de rezar más, sino de permitir que nuestra oración transforme nuestras intenciones. En lugar de pedir únicamente que cambien los demás, podemos pedir humildad para reconocer nuestros errores. En lugar de pedir que desaparezcan todos nuestros problemas, podemos pedir fortaleza para enfrentarlos. En lugar de pedir riquezas, reconocimiento o éxito, podemos pedir sabiduría para utilizar bien aquello que Dios nos confía. Y, sobre todo, podemos pedir el don que Jesús destaca al final del Evangelio: el Espíritu Santo, que ilumina nuestro corazón y nos enseña a buscar la voluntad de Dios. Que esta reflexión te ayude a preguntarte: ¿Estoy pidiendo solamente lo que quiero o estoy aprendiendo a pedir lo que Dios sabe que necesito? Hoy Jesús nos invita a revisar no solamente nuestras peticiones, sino también nuestro corazón. Antes de pedirle al Señor que transforme nuestras circunstancias, pidámosle que nos transforme a nosotros. Que purifique nuestras intenciones, que nos enseñe a desear cosas buenas y que nos conceda la sabiduría para reconocer sus respuestas, incluso cuando sean diferentes de lo que esperábamos. Porque la mejor oración no es aquella que consigue que Dios haga nuestra voluntad, sino aquella que transforma nuestro corazón para aprender a hacer la suya. Evangelio según San Lucas 11, 5-13 #Evangelio #Homilía #PadreJavierCarralón #Lucas11 #Oración #AprenderAOrar #PidanYSeLesDará #BuenCorazón #OrarMejor #PedirConFe #EspírituSanto #VoluntadDeDios #ConfianzaEnDios #Perseverancia #Conversión #Fe #Jesús #VidaCristiana #PalabraDeDios #EvangelioDeHoy #Católico