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Así será el Gran Niño Costero que destruirá Perú

Choque de Poder

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Así será el Gran Niño Costero que destruirá Perú

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El Perú podría enfrentar uno de los fenómenos del Niño Costero más peligrosos de su historia reciente. Las nuevas proyecciones del ENFEN mantienen la alerta y advierten que el Gran Niño Costero podría alcanzar una magnitud fuerte o incluso extraordinaria durante el verano de 2026-2027. Pero ¿qué pasaría realmente si este Fenómeno del Niño golpea con una intensidad comparable a los desastres de 1982-1983 o 1997-1998? En este video analizamos cómo el calentamiento del mar peruano podría provocar lluvias extremas, huaicos, desbordes de ríos e inundaciones en Tumbes, Piura, Lambayeque, Chiclayo, Trujillo, Áncash, Ica y Lima. Un escenario semejante podría destruir viviendas, colapsar puentes, cortar la Panamericana, aislar ciudades y dejar a millones de peruanos sin agua potable, carreteras, cultivos o atención médica. El Niño de 1982-1983 dejó más de 1,2 millones de damnificados. Si hoy fuera afectada la misma proporción de la población peruana, el equivalente superaría los 2,3 millones de damnificados. Además, durante los grandes eventos históricos se perdieron viviendas, carreteras, puentes, cultivos y una parte considerable de la producción nacional. También explicamos cómo las inundaciones y el agua estancada podrían provocar una nueva epidemia de dengue, malaria, leptospirosis y enfermedades diarreicas. En 2023, las lluvias asociadas al ciclón Yaku y El Niño Costero ya contribuyeron a una crisis sanitaria con cientos de miles de casos de dengue, mientras el precio del limón aumentó casi 70% en apenas un mes. La agricultura del norte, la anchoveta, la pesca industrial, las exportaciones y el abastecimiento de alimentos también quedarían expuestos. El arroz, el limón, el mango, el banano, la caña de azúcar, las verduras, el pollo y otros productos podrían subir de precio por la destrucción de cultivos, canales de irrigación y carreteras. Todo esto ocurriría mientras el Perú enfrenta informalidad, minería ilegal, extorsión, polarización política y un Estado con enormes dificultades para ejecutar obras de prevención. Tumbes y Piura, dos de las regiones más expuestas, mostraban una ejecución muy baja de los recursos revisados para prevención y atención de emergencias. El Gran Niño Costero también coincidirá con el inicio del próximo gobierno de Keiko Fujimori. La presidenta electa asumirá un país amenazado por inundaciones, huaicos, inseguridad y una creciente presión sobre las finanzas públicas. Su gobierno tendrá que decidir si acelera defensas ribereñas, drenajes, puentes, hospitales y sistemas de alerta, o si vuelve a reaccionar cuando las ciudades ya estén debajo del agua. Pero El Niño no es la única amenaza. Los recientes sismos en Huancayo, Chupaca, Ica y la costa peruana han vuelto a recordar el riesgo de un gran terremoto en Lima. El Perú se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico y la capital continúa expuesta a un terremoto de gran magnitud capaz de destruir viviendas informales, carreteras, hospitales y servicios básicos. Pisco todavía recuerda el devastador terremoto de 2007, mientras los nuevos movimientos sísmicos muestran que el peligro sigue presente. ¿Qué pasaría si el Perú tuviera que enfrentar casi al mismo tiempo un Gran Niño Costero, una epidemia de dengue, una economía debilitada y un gran terremoto en Lima? El océano traerá la lluvia y las placas tectónicas producirán los sismos. Pero convertir esas amenazas naturales en tragedias nacionales dependerá de la informalidad, la corrupción, la falta de planificación y la capacidad real del nuevo gobierno para actuar antes de que sea demasiado tarde. ¿Perú se hundirá? Acompáñanos a analizar esta triste historia.