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EXPONER LA VERDADERA INJUSTICIA DE NUESTRAS PENSIONES TIENE CONSECUENCIAS

Estefania Molina

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EXPONER LA VERDADERA INJUSTICIA DE NUESTRAS PENSIONES TIENE CONSECUENCIAS

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Estefania Molina
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Las pensiones han entrado en campaña y a pesar de los aspavientos de Sánchez, el PP o VOX, ningún partido quiere enfrentarse al problema de fondo porque los votos de los jubilados mandan. Pero la pregunta no es si las pensiones serán sostenibles, sino si ya son injustas. En España, las cotizaciones de quienes trabajan pagan las pensiones de quienes están jubilados. El problema es que ese dinero ya no alcanza. Un estudio de Miguel Ángel García calcula que en 2025 hicieron falta casi 57.000 millones de euros adicionales para financiar las pensiones contributivas. Ese dinero sale de los recursos del Estado, de los impuestos y de la deuda. Y tiene un coste que rara vez aparece en el debate: son recursos que no pueden destinarse a vivienda, sanidad, educación o infraestructuras. El sistema de pensiones puede seguir funcionando durante décadas. Basta con dedicarle cada vez más dinero público. Pero ¿qué consecuencias tiene hacerlo? La generación del baby boom empieza a jubilarse, vivimos más años, nacen menos niños y los salarios no crecen al ritmo que necesitaríamos. Las reformas aumentan las cotizaciones de trabajadores y empresas, mientras la inmigración aporta nuevos cotizantes, pero no resuelve por sí sola el problema de los salarios ni del envejecimiento. Hay además una cuestión de justicia social. La revalorización de las pensiones conforme al IPC protege por igual, en porcentaje, a quien cobra 700 euros y a quien cobra 2.500. Un estudio de Ángel Martínez ,Jorge Galindo y Toni Roldán calculó que el 10% de españoles con mayor renta recibió el 21,2% del gasto destinado a la subida de 2023. ¿Tiene sentido repartir las ayudas de esta manera cuando hay pensionistas que apenas llegan a fin de mes? Durante décadas, los jóvenes trabajaban para sostener a unos mayores que generalmente tenían menos recursos. Hoy muchas familias funcionan al revés. Padres y abuelos con vivienda en propiedad y una pensión ayudan a hijos que no pueden independizarse, pagar un alquiler o formar una familia. Los baby boomers están sosteniendo buena parte del bienestar de sus hijos mientras la política sigue sin resolver los problemas de estos últimos. No se trata de enfrentar a jóvenes y mayores ni de negar que nuestros padres y abuelos se hayan ganado su jubilación. Se trata de preguntarnos por qué los partidos se preocupan tanto por garantizar el bienestar de una generación y tan poco por las condiciones de vida de la siguiente. Porque hay otra pregunta que casi nadie quiere hacerse: ¿cómo vamos a garantizar las pensiones del futuro si quienes tienen que pagarlas hoy no pueden construir su propio futuro?