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¿Quieres Ser Una Esposa Sabia? | Sixto Porras y Wendy Bello

Enfoque a la Familia Clips

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¿Quieres Ser Una Esposa Sabia? | Sixto Porras y Wendy Bello

13 219 просмотров · 2 месяца назад
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Mira el video completo aquí:    • ¿QUIERES SER UNA ESPOSA SABIA? Sixto Porra...   Hazte miembro del canal de Enfoque a la Familia y accede a más recursos para formar una mejor familia y fortalecer tu fe aquí:    / @enfoquealafamiliaclips   RESUMEN DEL PODCAST Ser una esposa sabia no depende de callar ni de imponerse, sino de aprender a responder con sabiduría. En esta conversación, Sixto Porras y Wendy Bello explican por qué las palabras de una mujer pueden edificar o destruir su matrimonio, qué significa realmente la sujeción bíblica (y qué no significa), y por qué el concepto de "ayuda idónea" dignifica a la mujer en lugar de rebajarla. ¿Cómo hablarle a mi esposo sin herir ni destruir la relación? → Antes de hablar, conviene preguntarse si hay una forma mejor de decir lo que pienso sin herir. → Vale preguntarse también si esas palabras son realmente necesarias o solo quiero desahogarme. → La pregunta que lo define todo: con lo que voy a decir, ¿edifico o destruyo a la otra persona? → Proverbios 15:28 enseña que el corazón sabio medita primero qué respuesta dar. ¿Qué significa de verdad la sujeción en el matrimonio? → Sujeción no es superioridad del hombre ni anulación de la mujer, no es ser un tapete que se deja maltratar. → Es reconocer un orden de liderazgo, como un barco necesita capitán, sin que nadie valga menos. → La esposa opina y es escuchada, y cuando hay que decidir confía en el diseño de Dios y ora por su esposo. → El matrimonio refleja la relación de Cristo con la Iglesia: roles distintos, igual dignidad. ¿La "ayuda idónea" hace a la mujer de segunda categoría? → No. La frase hebrea que describe a la mujer es la misma que Dios usa para hablar de sí mismo como ayuda. → Si Dios se llama "ayuda" y es Dios, ser ayuda idónea no rebaja, complementa. → Como en la Trinidad, hay roles diferentes sin competencia ni superioridad. Si una mujer reconoce que ha gritado, humillado o vivido quejándose, el cambio empieza reconociendo su pecado delante de Dios y pidiendo perdón, primero a Él y luego al cónyuge o a los hijos. La sabiduría de una esposa se ve en cómo responde: con palabras que construyen, una sujeción que dignifica y una fe que se nota más en la conducta que en los reclamos.