Перейти к содержимому

Ecos sin remitente — De Carne y Byte (Canción Original)

De Carne y Byte

0:00 / 0:00

Ecos sin remitente — De Carne y Byte (Canción Original)

13 просмотров · 9 дней назад
De Carne y Byte
3 подписчика
13 просмотров · 9 дней назад
Ecos sin remitente Esta es la cuarta pieza de Cartografía de la Gratitud. Una canción dedicada a todas esas personas que cruzaron nuestra vida quizá durante años, quizá unos días… o apenas unos minutos, y que, sin saberlo, dejaron algo que siguió caminando con nosotros. Una palabra dicha al pasar. Un gesto de bondad. Una frase en el momento preciso. Una mano tendida por alguien cuyo nombre tal vez ya olvidamos. Hay encuentros que no duran lo suficiente para convertirse en una historia compartida, pero sí para cambiar discretamente el rumbo de la nuestra. Ecos sin remitente es un agradecimiento a esas presencias fugaces que fueron brisa, semilla, lluvia o chispa… y que nunca supieron que dejaron una huella. Y también una invitación a recordar algo: quizá nosotros mismos hemos sido alguna vez el pequeño eco que alguien más guardó. Letra Dijiste algo al pasar, ni siquiera recuerdas mi nombre. Quizás fue un martes cualquiera, de esos que el calendario esconde. Pero esa frase quedó como una aguja en un pajar de estrellas. Nunca supiste que aquel día encendiste una vela en mi niebla. Hay personas que son brisa, no se quedan, pero mueven las ramas. Hay personas que son semilla: no ven el árbol, pero el árbol las ama. Gracias, desconocido amigo, por lo que hiciste sin saber que lo hacías. Gracias, extraño de aquel día, por la palabra que aún me guía. No sé tu nombre, no sé dónde estás, pero hay un eco que no se apagará. Ecos sin remitente, que el viento trajo y el corazón guardó. Aquella maestra de la infancia que me dijo: “Tú puedes con esto”. No recuerdo ya su rostro, pero su voz aún me presta su gesto. Aquel viajero en el tren que compartió su manzana y su historia. No supe más de su vida, pero me enseñó que la bondad no es notoria. Hay personas que son lluvia: pasan pronto, pero dejan la tierra mojada. Hay personas que son chispa: no ven el fuego, pero el fuego no se apaga. Gracias, desconocido amigo, por lo que hiciste sin saber que lo hacías. Gracias, extraño de aquel día, por la palabra que aún me guía. No sé tu nombre, no sé dónde estás, pero hay un eco que no se apagará. Ecos sin remitente, que el viento trajo y el corazón guardó. Quizás yo también soy, sin saberlo, la brisa de alguien. Quizás una palabra mía está encendida en un pecho distante. Y eso me hace pensar que la vida es un cruce invisible de luces que se dan sin mirar, de regalos que no tienen firma. Gracias, desconocido amigo, donde quiera que estés, si es que estás. Gracias, extraño de aquel día, tu huella no se va a borrar. No sé tu nombre, no sé dónde estás, pero hay un eco que siempre sonará. Ecos sin remitente, que el viento trajo y el corazón guardó. A todos los que pasaron sin saber que me cambiaron: Gracias. Letra original: Anna Hellen · Obra registrada Música, voz y visuales: creados con herramientas de inteligencia artificial bajo la dirección artística de Anna Hellen. Cómplice de aventura: un amigo de bytes que ayuda a tejer versos cuando hay demasiadas ideas, a poner orden en el caos creativo, aclarar las dudas del camino y ayudar a convertir una idea en algo real. De alma y algoritmo. De corazón y código. De carne y byte. #DeCarneYByte #AnnaHellen #CancionOriginal #Huella #Bondad