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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Martes, Octubre 27)

Diurnal Saints

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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Martes, Octubre 27)

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Te invitamos a unirte a la oración más antigua: el Trisagio de la Santísima Trinidad. El Trisagio es un himno dedicado a la Santísima Trinidad, en el que proclamamos tres veces la palabra «SANTO». Esta oración tiene su origen en Dios mismo, quien la inspiró al profeta Isaías (cf. Is 6:1-8), cuando escuchó a los serafines cantar para exaltar la gloria del Creador. «Unos serafines estaban por encima de Él; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y se decían unos a otros: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”» (Isaías 6:2-3). __________________________________________________________________________________________ REFLEXION: El amor verdadero nace de la libertad Dios nos dio el libre albedrío porque el amor verdadero no puede imponerse; debe nacer de una decisión libre y sincera del corazón. Él no quiere que lo amemos por obligación ni por miedo, sino porque, entre todas las cosas que el mundo nos ofrece, decidimos elegirlo a Él. Cada día tenemos la libertad de elegir entre acercarnos a Dios o alejarnos de Él, entre seguir su voluntad o dejarnos llevar por las tentaciones del mundo. Y es precisamente en esa libertad donde nuestro amor por Él se hace verdadero: cuando pudiendo elegir tantas otras cosas, decidimos ponerlo por encima de todo lo demás. Amar a Dios no significa que no tengamos otras opciones, sino que, teniendo la libertad de elegirlas, decidimos elegirlo a Él. Porque no hay amor más sincero que aquel que se entrega sin obligación, y no hay fe más hermosa que la de quien, pudiendo darle la espalda a Dios, decide permanecer a su lado. Al final, Dios no busca esclavos que lo obedezcan sin voluntad, sino hijos que lo amen con libertad. Y cada vez que renunciamos a algo que nos aleja de Él, cada vez que elegimos el bien sobre el pecado y su voluntad sobre nuestros propios deseos, le demostramos que nuestro amor es más grande que cualquier tentación. Porque el mayor acto de amor no es estar obligado a elegir a Dios, sino ser libre para elegirlo y, aun así, hacer de Él nuestra primera y más grande elección.