Перейти к содержимому

"Sonrisas (griegas) y lágrimas (cristianas) en la pintura barroca del XVII" por Iván de los Ríos

Museo Nacional del Prado

0:00 / 0:00

"Sonrisas (griegas) y lágrimas (cristianas) en la pintura barroca del XVII" por Iván de los Ríos

6 595 просмотров · 2 нед. назад
Museo Nacional del Prado
257 тыс. подписчиков
6 595 просмотров · 2 нед. назад
Conferencia "Todas las cosas cansan. Sonrisas (griegas) y lágrimas (cristianas) en la pintura barroca del XVII" por Iván de los Ríos (Universidad Autónoma de Madrid) el 14 de octubre de 2026 para el ciclo de conferencias "Filósofos antiguos en la pintura barroca". ¿Puede mentir la pintura? ¿Puede, acaso, decir la verdad y apuntar en la dirección de las últimas y las primeras cosas? ¿Y qué cosas son esas? ¿Puede un cuadro condensar las claves de lectura, comprensión y abordaje existencial de la transitoriedad irreversible que nos atraviesa y nos vence? En esta exposición abordamos estas preguntas desde el análisis filosófico de las representaciones de filósofos antiguos en el barroco, tal y como aparecen en los cuadros de Ribera, Rubens, Velázquez, Rosa, Jan Pynas o Luca Giordano. En ellos, asistimos a un proceso de resignificación de aquella cultura trágica en la que, al decir de Nietzsche, nació la filosofía occidental. Defenderé que dicha resignificación es, en realidad, una torsión forzada de la mirada trágica avivada por la deriva neoestoica del pensamiento antiguo. Se trata, en efecto, de una torsión doble: por un lado, de la sabiduría cruda del Eclesiastés (libro “tercamente antimesiánico”, escribe Calasso, en el que se afirma que “todas las cosas cansan” y que no hay sino vanidad y persecución del viento); por el otro, de la sabiduría inmanentista de los pensadores de la physis, es decir, de la naturaleza entendida como una fuerza pujante que hace brotar, crecer y morir a todo cuanto adviene a la existencia, sin atisbo de eternidad individual, resurrección de la carne o salvación posible. Desde el contraste entre ambas cosmovisiones, miramos a los filósofos antiguos pintados en el Barroco y nos preguntamos si sus muecas risueñas y sus gestos compungidos agotan, en su desdén misántropo o en su piedad compasiva, la risa del viejo Demócrito y las lágrimas de Heráclito, el oscuro. Tras la exaltación veneciana de la carne y los suntuosos ropajes de Rubens, este agitado carnaval implosiona en la cuaresma del dios ausente y silente: un mundo dejado de la mano de Dios. La nueva consigna: Scientia potestas est. Pero quienes la encarnan: reyes y burgueses, filósofos y científicos, están vestidos de negro. Tal la laica transustanciación de lo sensible: relaciones de masa y velocidad, según el duplo luterano-hobbesiano: fides et oboedientia. Los restos del mundo, como una bella inmundicia, no son ya fábula sino despojos. Vanitas y desengaño es la divisa de esta conciencia desgraciada. En la pintura tenebrista, poblada por sabios y por santos en harapos y en carne viva, el poder se refleja en ese contrapoder patrocinado por él mismo: memento mori. Si el poder científico y político corrompe el mundo variopinto como un ácido (solve et coagula), este contrapoder seca y diseca la variedad de la pintura, en nombre de la luz y las tinieblas. Son signos que denuncian el sinsentido del poder: esperanza de lo eterno, ansias de muerte. Más información: https://www.museodelprado.es/actualid...