"El humor negro en los filósofos del Prado" por Anacleto Ferrer
Museo Nacional del Prado
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Conferencia "Melancholia hilaria. El humor negro en los filósofos del Prado" impartida por Anacleto Ferrer (Universitat de València) el 10 de octubre de 2026 para el ciclo de conferencias "Filósofos antiguos en la pintura barroca".
La melancolía es una metáfora que se ignora como tal. Pero ¿dónde hunde sus raíces y por qué cala con tanta fuerza en la cultura esta metáfora? La primera respuesta podrías ser: hunde sus raíces en la experiencia de la tristeza prolongada. La segunda: la permanencia está relacionada con su carácter dual, con su potencia como instancia mediadora entre el sufrimiento y la felicidad, pues lo más asombroso de la atrabilis no es su plural etiología, sino lo antitético de sus epifanías. De entre los motivos visuales asociados a la alegorización de la melancolía, acaso el del filósofo que ríe frente al filósofo que llora, el primero personificado en Demócrito y el segundo en Heráclito, sea el más “fecundo”, el más “revelador” de la bipolaridad melancólica, de ahí su arraigo en las representaciones del humor negro en los siglos XVI y XVII, la edad de Oro de la melancolía.
Tras la exaltación veneciana de la carne y los suntuosos ropajes de Rubens, este agitado carnaval implosiona en la cuaresma del dios ausente y silente: un mundo dejado de la mano de Dios. La nueva consigna: Scientia potestas est. Pero quienes la encarnan: reyes y burgueses, filósofos y científicos, están vestidos de negro. Tal la laica transustanciación de lo sensible: relaciones de masa y velocidad, según el duplo luterano-hobbesiano: fides et oboedientia. Los restos del mundo, como una bella inmundicia, no son ya fábula sino despojos. Vanitas y desengaño es la divisa de esta conciencia desgraciada. En la pintura tenebrista, poblada por sabios y por santos en harapos y en carne viva, el poder se refleja en ese contrapoder patrocinado por él mismo: memento mori. Si el poder científico y político corrompe el mundo variopinto como un ácido (solve et coagula), este contrapoder seca y diseca la variedad de la pintura, en nombre de la luz y las tinieblas. Son signos que denuncian el sinsentido del poder: esperanza de lo eterno, ansias de muerte.
Más información: https://www.museodelprado.es/actualid...