Перейти к содержимому

La oración, oxígeno espiritual - Domingo, 05 de abril de 2026

IEP Vitoria-Gasteiz

0:00 / 0:00

La oración, oxígeno espiritual - Domingo, 05 de abril de 2026

156 просмотров · Трансляция закончилась 5 месяцев назад
IEP Vitoria-Gasteiz
1,4 тыс. подписчиков
156 просмотров · Трансляция закончилась 5 месяцев назад
La oración: oxígeno espiritual La oración ocupa un lugar esencial en la vida cristiana. Así como el cuerpo no puede vivir sin respirar, el creyente no puede crecer espiritualmente sin una relación constante con Dios. En Marcos 1:35-39 encontramos a Jesús levantándose de madrugada para buscar un lugar solitario donde orar. A través de este pasaje descubrimos que la oración fue una prioridad permanente en la vida del Señor y también debe serlo en la nuestra. En primer lugar, la oración es prioritaria. Los Evangelios muestran que Jesús oraba con frecuencia: antes de tomar decisiones importantes, en momentos de dificultad, al dar gracias al Padre y antes de afrontar grandes desafíos. Aunque sus jornadas estaban llenas de enseñanza, viajes, sanidades y atención a las multitudes, siempre reservaba tiempo para estar a solas con Dios. La comunión con el Padre era más importante que el descanso o las múltiples demandas de quienes le rodeaban. En segundo lugar, la oración es necesaria. Después de pasar tiempo con el Padre, Jesús estaba preparado para afrontar las necesidades del día. Él conocía el sufrimiento de las personas, pero también era consciente de su dependencia del Padre. Nosotros vivimos rodeados de responsabilidades, preocupaciones y personas que necesitan ayuda. Si intentamos responder a todo únicamente con nuestras fuerzas, terminaremos agotados. La oración nos fortalece, orienta nuestro corazón y nos capacita para servir con fidelidad. Antes de atender las demandas de los demás, necesitamos ser fortalecidos por Dios. Finalmente, la oración es esclarecedora. Cuando los discípulos informaron a Jesús de que todos le buscaban, Él decidió marchar a otras ciudades para continuar predicando. No permitió que la presión de las multitudes determinara su agenda, porque tenía claro cuál era la voluntad del Padre. La oración le ayudaba a mantener el rumbo y a vivir con un propósito definido. Del mismo modo, cuando buscamos a Dios, aprendemos a distinguir entre lo urgente y lo verdaderamente importante, alineando nuestra vida con sus planes y no con las expectativas de quienes nos rodean. Sin embargo, nadie puede disfrutar de una comunión perfecta con Dios por sus propios méritos. Todos hemos pecado y estamos lejos de su santidad. Por eso, Jesús vino al mundo para abrir un nuevo camino hacia el Padre mediante su muerte y resurrección. Gracias a su obra redentora podemos acercarnos con confianza a la presencia de Dios y encontrar en Él el verdadero "oxígeno espiritual" que sostiene nuestra vida. Vivamos, pues, cultivando cada día una relación íntima con el Señor, porque solo en su presencia encontramos la fuerza, la dirección y el propósito que nuestra alma necesita.