Перейти к содержимому

más caballos que un TURBO...

Academia Motorsport

0:00 / 0:00

más caballos que un TURBO...

2 922 просмотра · 5 мес. назад
Academia Motorsport
27,7 тыс. подписчиков
2 922 просмотра · 5 мес. назад
   • más caballos que un TURBO...   un compresor permite aumentar la cantidad de aire que entra en el motor y, por tanto, quemar más combustible y generar más potencia. Aunque todos persiguen la misma idea —meter más aire en los cilindros— existen distintos sistemas de sobrealimentación, cada uno con ventajas y desventajas muy marcadas en circuito, rally, drag o resistencia. Dentro de los compresores de desplazamiento positivo, uno de los más conocidos en competición es el compresor Roots. Este sistema utiliza dos lóbulos rotativos que transportan aire desde la admisión hasta la salida. El Roots no comprime realmente el aire dentro del compresor; simplemente lo desplaza, y la compresión ocurre cuando el aire llega al colector de admisión. Por eso tiene menor eficiencia térmica que otros sistemas y genera bastante temperatura. Además, aparece el fenómeno de backflow: parte del aire presurizado puede regresar hacia zonas de baja presión debido a las holguras internas y a la diferencia de presión entre entrada y salida. Aun así, el Roots tiene una ventaja enorme en competición: entrega presión prácticamente instantánea. No depende de los gases de escape ni necesita alcanzar altas revoluciones para empezar a soplar. Eso proporciona una respuesta inmediata al acelerador y muchísimo par desde bajas rpm. Por esa razón fue muy popular en drag racing estadounidense, en los famosos V8 “blower”, y también en categorías históricas de competición. Otro diseño muy utilizado es el compresor de tornillo o twin-screw. Exteriormente puede parecer similar al Roots, pero internamente sí comprime el aire de forma progresiva. Esto reduce pérdidas, mejora la eficiencia y disminuye la temperatura del aire comprimido. Entrega también una respuesta inmediata, pero con un comportamiento más refinado y eficiente. Se ha utilizado en preparaciones de alto nivel y en deportivos orientados a circuito. Sin embargo, en el automovilismo moderno el gran protagonista es el turbocompresor o turbo. A diferencia de los compresores mecánicos, el turbo no toma potencia directamente del cigüeñal. Utiliza la energía de los gases de escape para mover una turbina conectada a un compresor centrífugo. Esto lo hace mucho más eficiente energéticamente, ya que aprovecha energía que de otro modo se perdería por el escape. El turbo domina hoy la competición porque permite obtener enormes niveles de potencia específica con menos pérdidas mecánicas. Fórmula 1, WEC, rally y la mayoría de categorías modernas utilizan motores turboalimentados. Además, la tecnología actual ha reducido mucho el antiguo problema del turbo lag, el retraso entre acelerar y recibir presión de sobrealimentación. Con turbinas más ligeras, geometrías optimizadas y sistemas híbridos, la respuesta es mucho más rápida que hace décadas. Aun así, el carácter dinámico es diferente. Un compresor mecánico entrega potencia de forma lineal e inmediata, ideal para salida de curva y control preciso del acelerador. El turbo, en cambio, suele ofrecer una sensación más explosiva cuando entra en carga, especialmente en configuraciones agresivas de competición. Por eso, la elección depende mucho del objetivo del vehículo. En drag racing y muscle cars preparados, los compresores Roots siguen siendo icónicos por su respuesta brutal y estética agresiva. En competición moderna de alto rendimiento, el turbo se impone gracias a su eficiencia y enorme capacidad de generar potencia.