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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Miercoles, Noviembre 4)

Diurnal Saints

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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Miercoles, Noviembre 4)

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Te invitamos a unirte a la oración más antigua: el Trisagio de la Santísima Trinidad. El Trisagio es un himno dedicado a la Santísima Trinidad, en el que proclamamos tres veces la palabra «SANTO». Esta oración tiene su origen en Dios mismo, quien la inspiró al profeta Isaías (cf. Is 6:1-8), cuando escuchó a los serafines cantar para exaltar la gloria del Creador. «Unos serafines estaban por encima de Él; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y se decían unos a otros: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”» (Isaías 6:2-3). __________________________________________________________________________________________ REFLEXION: Lo bueno siempre será bueno, aunque nadie lo haga Vivimos en un mundo donde muchas veces se confunde lo correcto con lo que hace la mayoría. Parece que, si todos hacen algo, entonces debe estar bien; y si alguien decide actuar diferente, siguiendo sus principios y valores, puede llegar a ser señalado o incluso rechazado. Pero como cristianos debemos recordar que nuestra manera de vivir no debe depender de las costumbres del mundo, sino de las enseñanzas de Cristo. Que algo sea popular no significa que sea correcto, así como algo sea poco practicado no significa que deje de ser bueno. La verdad no cambia según la cantidad de personas que la acepten, y el pecado no deja de ser pecado porque muchos lo cometan. Jesús nunca nos llamó a seguir a las multitudes sin pensar, sino a seguirlo a Él. Ser cristiano significa tener el valor de hacer lo correcto incluso cuando nadie más lo hace. Significa elegir la honestidad cuando otros mienten, respetar cuando otros ofenden, perdonar cuando otros guardan rencor, ser fiel cuando otros traicionan y conservar la pureza del corazón cuando el mundo intenta convencernos de que todo está permitido. No debemos sentir vergüenza por vivir de acuerdo con nuestra fe. Tampoco debemos creernos mejores que los demás por hacerlo. Al contrario, debemos actuar con humildad, recordando que todos necesitamos la misericordia de Dios y que también nosotros podemos equivocarnos. No permitamos que la presión de los demás nos robe nuestros valores, ni que el deseo de encajar nos haga abandonar nuestros principios. No todo lo que el mundo normaliza agrada a Dios, y no todo lo que el mundo critica está mal. Nunca tengas miedo de ser la única persona que elige hacer el bien. Es mejor caminar solo de la mano de Dios que caminar con una multitud por un camino que nos aleja de Él.