Despierta, Bruja: Tu Poder No Está Perdido, Está Dormido en la Sangre - Lunabia
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Lunabia
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Despierta, Bruja: Tu Poder No Está Perdido, Está Dormido en la Sangre
Hay tambores antiguos
debajo de tu piel.
No vienen del mundo.
Vienen de lejos.
De mujeres cubiertas de humo y montaña,
de manos manchadas con tierra negra,
de voces que conocían el nombre secreto de las plantas.
Algo en tu sangre sigue despierto
aunque hayas pasado años
viviendo lejos de ti misma.
Por eso el fuego te hipnotiza.
Por eso algunas noches
sientes un llamado imposible de explicar.
Como si el viento pronunciara tu verdadero nombre
desde un bosque que nunca has visto
y aun así recuerdas.
Despierta, bruja.
La ciudad intentó dormirte.
La rutina intentó domesticarte.
El miedo intentó volverte pequeña.
Pero tu alma nació salvaje.
No salvaje de destrucción.
Salvaje de raíz.
De río.
De luna derramada sobre piedras antiguas.
Tu espíritu todavía guarda
el eco de antiguos rituales.
Todavía sabe danzar descalzo sobre la tierra.
Todavía sabe llorar para limpiar.
Todavía sabe mirar a los ojos
y reconocer la verdad escondida detrás de las palabras.
Tu poder no desapareció.
Fue cubierto.
Cubierto por decepciones.
Por traiciones pequeñas.
Por días grises repitiéndose iguales
hasta hacerte olvidar
que una vez tu corazón ardía.
Pero incluso dormido,
el fuego sigue siendo fuego.
Escucha.
Tu sangre está cantando.
Está golpeando dentro de ti
como un animal antiguo
que ya no quiere seguir encerrado.
Por eso últimamente cambias.
Por eso ya no soportas ciertos lugares.
Por eso algunas personas
te cansan apenas las miras.
Tu espíritu está afinando los sentidos.
Despierta, bruja.
No para escapar del mundo.
Sino para atravesarlo despierta.
Para volver sagrado lo cotidiano.
Para recordar que una vela encendida
también puede ser un portal.
Que cantar sola bajo la noche
también puede ser una oración.
Que sanar tu propia herida
también puede romper maldiciones antiguas.
No le temas a la intensidad
que vive dentro de ti.
Las mujeres de tu linaje
sobrevivieron apagándose.
Tal vez tú naciste
para hacer exactamente lo contrario.
Para encenderte.
Despierta, bruja.
Hay lunas enteras escondidas en tu pecho.
Hay jardines olvidados esperando tus manos.
Hay una versión tuya
que todavía danza alrededor del fuego
en algún rincón invisible del universo.
Y te está llamando.
Tu poder no está perdido.
Está dormido en la sangre,
esperando el instante exacto
en que decidas dejar de sobrevivir
y vuelvas, por fin,
a convertirte en llama.
Letras de Marcia Morales Montesinos
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