"Elantris, la ciudad de los Dioses". Una obra de Azael Tormo. BMC de Oviedo. David Colado, director
Azael Tormo Muñoz
0:00 / 0:00
"Elantris, la ciudad de los Dioses". Una obra de Azael Tormo. BMC de Oviedo. David Colado, director
80 просмотров · 2 недели назад
Azael Tormo Muñoz
2,03 тыс. подписчиков
80 просмотров · 2 недели назад
"Elantris, la ciudad de los Dioses". Una obra de Azael Tormo. BMC de Oviedo. David Colado, director
Auditorio Principe Felipe de Oviedo.
ELANTRIS, la ciudad de los Dioses. Obra guanyadora del 8è CONCURS DE COMPOSICIÓ PER A BANDA SIMFÒNICA "JOSEP MARIA LLEIXÀ SUBIRATS".
Disponible en: https://azaeltormo.com/partitura/elan...
Esta composición está inspirada en la novela de literatura fantástica de Robert Sanderson del mismo nombre.
La obra no es descriptiva sino que se sirve de la poética del título para construir un discurso musical lleno de contrastres, donde se alternan la fantasia y el terror, y donde no faltan las sorpresas. El autor recomienda pues, la lectura del libro para entender y
contextualizar mejor la composición.
Elantris fue hermosa, en otro tiempo. La llamaban la ciudad de los dioses: un lugar de poder, esplendor y magia.
De noche, Elantris resplandecía como un gran fuego plateado, visible incluso desde una gran distancia.
Sin embargo, por magnífica que fuera Elantris, sus habitantes lo eran todavía más. Con el pelo de un blanco esplendoroso,
la piel casi de un plateado metálico, los elantrinos parecían refulgir como la ciudad misma. Según las leyendas eran inmortales, o casi.
Sus cuerpos sanaban rápidamente y estaban dotados de gran fuerza, sabiduría y velocidad.
Podían hacer magia apenas agitando la mano, los elantrinos eran divinidades.
Y cualquiera podía convertirse en una divinidad elantrina.
La Shaod, se llamaba. La Transformación.
Golpeaba al azar, normalmente de noche, durante las misteriosas horas en que la vida se detenía para descansar.
La Shaod podía tomar a un mendigo, un artesano, un noble o un guerrero.
Cuando llegaba, la vida de la persona afortunada terminaba y recomenzaba;
descartada su antigua existencia mundana, se marchaba a Elantris.
A Elantris, donde podía vivir bendita, gobernar con sabiduría y ser adorada por toda la eternidad.
La eternidad terminó hace diez años.
Ahora Elantris ha caído en desgracia. Solo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en una insufrible «no-vida»
tras una misteriosa y terrible transformación. Un matrimonio de estado destinado a unir los reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación y se convierte en un "muerto en vida" obligado a refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndole muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae. Mientras, el embajador y alto sacerdote de otro
reino vecino, Fjordell, usará su habilidad política para intentar dominar Areloy y Teod con el propósito de someterlos a su emperador y a su Dios.
ELANTRIS, THE CITY OF THE GODS
This composition is inspired by Robert Sanderson's fantasy novel of the same name.
The work is not descriptive but rather uses the poetics of the title to construct a musical discourse full of contrasts, where fantasy and horror alternate, and where surprises abound.
The composer therefore recommends reading the book to better understand and contextualize the composition.
Elantris was beautiful, once upon a time. It was called the City of the Gods: a place of power, splendor, and magic. At night, Elantris shone like a great silver fire, visible even from a great distance.
However magnificent Elantris was, its inhabitants were even more so. With hair of a dazzling white, skin almost metallic silver, the Elantrians seemed to glow like the city itself. According to legend, they were immortal, or nearly so. Their bodies healed quickly and they possessed great strength, wisdom, and speed. They could perform magic with a mere wave of their hand; the Elantrians were deities. And anyone could become an Elantrian deity.
The Shaod, it was called.
The Transformation.
It struck at random, usually at night, during the mysterious hours when life paused to rest. The Shaod could take a beggar, an artisan, a nobleman, or a warrior. When it arrived, the life of the fortunate person ended and began anew; their former worldly existence discarded, they departed for Elantris.
To Elantris, where they could live blessed, rule with wisdom, and be worshipped for all eternity. Eternity ended ten years ago. Now Elantris has fallen into disgrace. It only welcomes the new "living dead," prostrate in an unbearable "un-life" after a mysterious and terrible transformation.
A political marriage intended to unite the kingdoms of Arelon and Teod is thwarted when the groom, Raoden, the prince of Arelon, unexpectedly undergoes the Transformation and becomes a living dead man, forced to seek refuge in Elantris. His new wife, Princess Sarene of Teod, believing him dead, is compelled to integrate into life in Arelon and its new capital, Kae. Meanwhile, the ambassador and high priest of a neighboring kingdom, Fjordell, will use his political acumen to attempt to dominate Arelon and Teod, aiming to subjugate them to his emperor and his god.