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En tu corazón entona una canción | Música y Palabras de Inspiración | 9 de agosto de 2026 | #5055

El Coro del Tabernáculo

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En tu corazón entona una canción | Música y Palabras de Inspiración | 9 de agosto de 2026 | #5055

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El Coro del Tabernáculo
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Hay un cierto poder en la música sagrada. Esa música que hallamos en los grandes himnos puede elevar nuestro espíritu, darnos valor y motivarnos a hacer el bien. Puede colmarnos de paz, fortalecer nuestra fe, consolarnos en nuestras aflicciones e inspirarnos a perseverar hasta el fin. En pocas palabras, la música sagrada tiene el poder ilimitado de conmovernos espiritualmente y de ayudarnos a sentirnos más cerca de Dios.  La música grada es poderosa y está llena de hermosas y serenas melodías. Hay algo en lo que ellas producen que nos llega al alma y nos conecta con los cielos. Es extraordinario que una simple combinación de notas musicales llegue a crear una melodía que conmueva por igual a todos quienes la escuchan, más allá del idioma o la cultura. Cuando se le combina con letras que avivan la fe, la esperanza y la confianza en Dios, la música sacra resulta verdaderamente poderosa.  Se ha dicho que algunos de los sermones más memorables se predican por medio del canto de himnos.  Por ejemplo, veamos la letra de un tradicional himno cristiano:  “Ten paz, mi alma,   el Señor tu bien desea.  Ten paciencia al cargar   la cruz de tu aflicción.  Deja que Dios   ponga orden y provea;  pues Él es fiel   y te dará consolación.  Ten paz, mi alma,   pues tu Amigo celestial  por sendas escabrosas   te guiará hasta el final”.    O veamos “Loor al Señor Todopoderoso”:  “Alaba al Señor,   que hará prosperar tus vías y te defenderá.  Ciertamente, Su bondad y misericordia   por siempre Él te extenderá.  Vuelve a reflexionar  En lo que el Todopoderoso te ha de dar,  Y cuyo amor sin condición te ofrecerá”.  Los sermones que enseña la música sagrada permanecen en nosotros mucho tiempo después de que la música termina. La letra, la melodía y los sentimientos que ellos inspiran permanecen en nuestros corazones, prestos a brotar al hacer frente a los pesares de la vida.  Aun cuando nos acometa la soledad, el temor o la debilidad, podemos extraer fuerzas de la música sagrada. Un himno ofrece esta sencilla invitación:  “En tu corazón   entona una canción   con palabras que   recuerden al Señor.  La dulce melodía   Su Espíritu traerá,  consuelo y calma a ti te dará.  “En tu corazón   entona una canción  si tristeza hay  a tu alrededor.  La dulce melodía   Su Espíritu traerá,  consuelo y calma a ti te dará”.