Año Jubilar de San Francisco #30 Quien soy cuando nadie me ve
Unidos en el Amor a Jesús
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Año Jubilar de San Francisco #30 Quien soy cuando nadie me ve
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Unidos en el Amor a Jesús
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PALABRA DE SAN FRANCISCO
En la Admonición XIX, Francisco enseña, en esencia, que el ser humano vale ante Dios por lo que es ante Él, y no más.
También presenta como bienaventurado al servidor de Dios que no se considera mejor cuando es engrandecido por otros que cuando es tenido por sencillo o insignificante. Esta admonición pone el centro en nuestra verdad delante de Dios, no en la opinión ajena.
Es una enseñanza característica de la espiritualidad franciscana: Francisco insiste repetidamente en evitar la vanagloria y en atribuir a Dios todo bien.
ORACIÓN
Señor Jesús,
líbrame de vivir
para las apariencias.
Que no necesite
ser admirado.
Que no busque
ser el primero.
Que no mida mi valor
por los elogios que recibo.
Cuando alguien reconozca
algo bueno en mí,
recuérdame
que todo bien viene de Ti.
Y cuando nadie vea
lo que hago,
recuérdame
que Tú sí lo ves.
Enséñame a servir
en silencio.
A amar
sin esperar recompensa.
A hacer el bien
sin anunciarlo.
A aceptar también
mis limitaciones
con humildad.
Que no quiera parecer
más de lo que soy.
Que pueda vivir
delante de Ti
con un corazón verdadero.
Porque al final, Señor,
no importa cuánto diga el mundo
que somos.
Importa aquello
que somos ante Ti.
Hazme pequeño.
Hazme sencillo.
Hazme libre.
Amén.
PROPÓSITO DE LA SEMANA
Esta semana realiza una obra buena que nadie sepa que hiciste.
Puede ser ayudar discretamente a alguien, hacer un pequeño sacrificio, rezar por una persona, realizar una tarea que normalmente nadie quiere hacer o tener un gesto de generosidad.
No lo cuentes.
Cuando sientas el deseo de que alguien lo reconozca, recuerda:
«Señor, Tú lo viste. Eso me basta.»
Y si durante esta semana alguien te felicita por algo bueno, recibe el cariño con sencillez y responde interiormente:
«Gracias, Señor. Todo bien viene de Ti.»
Porque la verdadera humildad comienza cuando dejamos de preguntarnos:
«¿Qué piensan los demás de mí?»
y empezamos a preguntarnos:
«¿Cómo está mi cor