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02 - ¿Ser o hacer?

El Súmmum de la Síntesis

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02 - ¿Ser o hacer?

20 просмотров · 11 дней назад
El Súmmum de la Síntesis
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Uno de los estrategas más influyentes de la guerra moderna es un hombre del que casi nadie ha oído hablar. Se llamaba John Boyd. Piloto de caza excepcional y maestro aún mejor, se le conocía como Cuarenta Segundos Boyd porque podía derrotar a cualquier adversario, desde cualquier posición, en menos de cuarenta segundos. Más tarde, en el Pentágono, transformó la guerra de maniobras en casi todas las ramas de las fuerzas armadas. Los cazas F-15 y F-16 fueron sus proyectos personales. Sus teorías moldearon a una generación entera de pensadores militares, y su participación en la Operación Escudo del Desierto se produjo a través de reuniones directas con el secretario de Defensa, no por los cauces oficiales. Sin embargo, nunca ascendió más allá del rango de coronel. No publicó libros, redactó un único trabajo académico y se retiró a un apartamento modesto con una pensión discreta. Ninguna base ni acorazado llevan su nombre. Probablemente murió con más enemigos que amigos. Esa trayectoria singular no fue accidental. Era exactamente la lección que Boyd trataba de transmitir a los jóvenes oficiales a los que apadrinaba. En lo que intuía como un momento crítico en la vida de un protegido, Boyd lo llamaba a su despacho y pronunciaba un discurso que con el tiempo se convirtió en un rito de paso para una generación de líderes militares transformadores. Tigre, le decía, un día llegarás a una bifurcación en el camino. Si eliges un lado, podrás llegar a ser alguien. Tendrás que hacer concesiones y darle la espalda a tus amigos, pero pertenecerás al club, ascenderás y recibirás los mejores destinos. O puedes tomar el otro camino y hacer algo. Puede que no te asciendan, puede que no te den los destinos codiciados y, desde luego, no serás el favorito de tus superiores. Pero no tendrás que traicionarte a ti mismo, y tu trabajo podría marcar la diferencia. ¿Ser alguien o hacer algo? En la vida hay pases de lista, y llegado el momento habrá que decidir. La elección entre ser y hacer es el eje del capítulo. La realidad pronto irrumpe en el idealismo juvenil bajo forma de incentivos, compromisos, reconocimientos y política, y cualquiera de esos vectores puede redirigirnos del hacer al ser, de merecer a aparentar. El ego colabora en cada paso del engaño. Nos enamoramos de una imagen del éxito: el número de estrellas en la hombrera, el cargo, el sueldo, los ayudantes, la plaza de parking, el acceso al director general, los seguidores. Las apariencias engañan. Tener autoridad no equivale a ser una autoridad. Tener razón y tener el derecho no son lo mismo. Ser ascendido no implica hacer un buen trabajo, e impresionar a la gente es radicalmente distinto de ser realmente impresionante. Boyd tenía otro ejercicio didáctico. Escribía en la pizarra, en mayúsculas, DEBER, HONOR, PATRIA. Después tachaba esas palabras y las reemplazaba por otras tres: SOBERBIA, PODER, CODICIA. Su tesis era que los propios sistemas que un militar debía atravesar para prosperar podían corromper los valores que esos sistemas decían servir. Como escribió el historiador Will Durant, una nación nace estoica y muere epicúrea. El ego hace lo mismo con una carrera: tacha lo que importa y lo sustituye por lo que no. La pregunta, entonces, es de propósito. Si lo que nos importa es nuestra reputación, nuestra pertenencia, nuestra comodidad personal, el camino es fácil y familiar: decir a la gente lo que quiere oír, aceptar los ascensos, seguir la senda trillada, perseguir el sueldo y la fama. Pero si el propósito es algo más grande que uno mismo, la ecuación cambia. Cada oportunidad, por gratificante que sea, debe pasar un examen más estricto: ¿me ayuda esto a hacer lo que me propuse hacer? ¿Estoy siendo egoísta o generoso? Boyd se ganó el apodo de Genghis John porque los obstáculos y los rivales nunca lo detenían. También lo llamaban el coronel del gueto por su vida frugal, y murió con un cajón lleno de cheques sin cobrar de contratistas privados, que consideraba sobornos. La historia lo olvidó como castigo por el trabajo que sí realizó. Holiday deja al lector con el desafío del propio Boyd: la próxima vez que el sentido del derecho o la ambición empiecen a susurrar, mídete frente a un hombre así. La vida es un pase de lista constante. ¿Ser o hacer?