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DOMINGOS DE CENIZA - Hotsu

HOTSU

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DOMINGOS DE CENIZA - Hotsu

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HOTSU
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Hay días que uno atraviesa sin demasiadas preguntas. El trabajo, las obligaciones, el ruido de la calle y las pequeñas urgencias cotidianas sirven para mantener ocupada a la memoria. Pero llega el domingo… y se acabaron las coartadas. “Domingos de ceniza” habla de ese día aparentemente inocente que, cuando falta alguien, puede convertirse en territorio peligroso. La silla vacía, el café, una canción inoportuna, una copa y ese silencio que sabe exactamente dónde golpear. Aquí no hay un hombre intentando olvidar; hay alguien aprendiendo a convivir con aquello que no pudo olvidar. Con un poco de ironía, algo de humo y bastante nostalgia, la canción reconoce una verdad incómoda: existen amores que el tiempo no borra ni resuelve. Simplemente encuentra dónde acomodarlos. Y quizá sanar no sea dejar de recordar, sino conseguir que la cicatriz, algún domingo, también aprenda a sonreír. DOMINGOS DE CENIZA Los domingos tienen fama de llegar vestidos de descanso, pero yo les he visto la navaja escondida entre el café y el humo. Se sientan en la silla vacía, abren otra botella de ayer, ponen tu nombre sobre la mesa y me obligan a brindar por lo que fue. De lunes a sábado engaño al reloj, me distraigo entre el ruido y la ciudad; pero el domingo no acepta coartadas, me desnuda con brutal sinceridad. Qué oficio tan ingrato el de la memoria: cobra puntual y nunca da recibo. Siempre encuentra una canción prohibida para recordarme que sigo vivo. Malditos domingos de ceniza, tan callados... tan certeros. No hacen ruido como las bombas, pero dejan el corazón en el suelo. Malditos domingos sin tus pasos, sin tu taza junto a la mía. Hay guerras que terminan un martes... y otras empiezan cada domingo todavía. El cantinero ya ni pregunta, sirve el mismo whisky de costumbre. Sabe que no vengo por la botella, vengo a conversar con mis fantasmas. Afuera la ciudad bosteza, adentro envejecen los espejos. Y yo, haciendo pactos con el humo, para no llamarte... otra vez. Dicen que el tiempo todo lo acomoda. Será... cuando también aprenda a domesticar los domingos. Si algún día dejo de temerles, no será porque te haya olvidado. Será porque aprendí que algunos amores no se superan... se llevan puestos, igual que una cicatriz que aprendió a sonreír. Hotsu.