Escucha la Biblia en un año - Día 78
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Escucha la Biblia en un año
Episodio 78 — Día 78: Jueces, capítulos 1 al 3
En este episodio de Escucha la Biblia en un año, comenzamos el libro de Jueces, con los capítulos 1 al 3 del Antiguo Testamento.
Muerto Josué, Israel entra en una nueva y difícil etapa: la de poseer por completo lo que ya le había sido entregado.
En el capítulo 1, después de la muerte de Josué, los hijos de Israel consultan al Señor sobre quién subiría primero a pelear contra los cananeos, y el Señor designa a Judá. Judá y Simeón pelean juntos y obtienen victorias iniciales, como la toma de Bezec y la captura de Adoni-bezec, y la conquista de Jerusalén, Hebrón y otras ciudades. Sin embargo, pronto aparece el estribillo que marcará toda esta etapa: el fracaso en expulsar completamente al enemigo. Manasés, Efraín, Zabulón, Aser, Neftalí y Dan no logran arrojar a los cananeos y amorreos, sino que habitan entre ellos o los someten a tributo. Lo que comenzó como una conquista total se convierte en una convivencia peligrosa.
En el capítulo 2, el Ángel del Señor sube de Gilgal a Boquim y reprende al pueblo: Dios había mandado no hacer pacto con los moradores de la tierra y destruir sus altares, pero Israel no obedeció su voz. Por ello, el Señor declara que ya no expulsará a esas naciones, sino que serán como espinos en sus costados y sus dioses les serán por tropezadero. El pueblo llora en Boquim y ofrece sacrificios. Luego se hace un resumen de toda la época de los jueces: muere aquella generación que había conocido las obras de Dios, se levanta otra generación que no conocía al Señor, y los hijos de Israel hacen lo malo, sirviendo a los baales y a Astarot. La ira de Dios los entrega en manos de saqueadores, pero movido a misericordia, les levanta jueces que los libran. Pero ni aun a sus jueces escuchaban, y el ciclo de desobediencia, opresión, clamor y liberación se repite una y otra vez.
En el capítulo 3, se explica el propósito divino detrás de las naciones que quedaron: para probar a Israel y para enseñar a las nuevas generaciones a hacer la guerra. Las naciones que permanecieron fueron los cinco príncipes filisteos, todos los cananeos, sidonios y heveos. Israel mora entre ellas, toma a sus hijas por mujeres y sirve a sus dioses. Ante el clamor del pueblo oprimido por Cusan-risataim, rey de Mesopotamia, el Señor levanta al primer juez: Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb. El Espíritu del Señor viene sobre él, juzga a Israel y la tierra reposa cuarenta años.
Después de la muerte de Otoniel, Israel vuelve a hacer lo malo y es entregado a Eglón, rey de Moab, durante dieciocho años. Claman de nuevo, y Dios levanta a Aod, hijo de Gera, benjamita, hombre zurdo. Aod, con astucia y valentía, se presenta ante el obeso rey Eglón con un tributo y, quedándose a solas con él, le clava un puñal de dos filos que había hecho para la ocasión. Huye, toca trompeta en el monte de Efraín, reúne a Israel y derrotan a Moab, tomando los vados del Jordán. Así reposó la tierra ochenta años. Tras él, se menciona brevemente a Samgar, hijo de Anat, quien mató a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes y también libró a Israel.
Acompáñanos a descubrir estas enseñanzas sobre el peligro de la obediencia a medias, las consecuencias de olvidar las obras de Dios, y la infinita misericordia que levanta libertadores aun cuando su pueblo es infiel, que nos invitan a no conformarnos conviviendo con lo que Dios nos mandó dejar, a recordar su fidelidad y a clamar a Él, que siempre está dispuesto a salvarnos.
Escucha con atención, medita en el mensaje y, si lo deseas, vuelve a escuchar este episodio antes de dormir.
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Escucha. Relájate. Disfruta.