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Currículo Contextualizado y Pertinente (CCP) como una herramienta de transformación social

Reflexiones curriculares

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Currículo Contextualizado y Pertinente (CCP) como una herramienta de transformación social

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Reflexiones curriculares
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REFLEXIONES CURRICULARES Este texto pretende develar la naturaleza e intencionalidad del currículo en los procesos de construcción de la Formación Integral Contextualizada y Pertinente, FICP, lo que permitirá clasificar y enmarcar en este Horizonte Formación de la Filosofía Moriana del Currículo, FMC, con las Problemáticas Sociales, PS. Lo anterior, para que como Comunidad Educativa y académica demos el debate para dar por terminada la tendencia de edificación de construir currículos de colección o enciclopédicos, descontextualizados, estandarizados, pero, ante todo fríos ante la Condición Humana, proponiendo, por el contrario, la edificación de Currículos Contextualizados y Pertinentes, CCP, que se caracterizan por ser integrados y comprehensivos con la realidad social, lo que ponderarán al campo curricular. Entonces, esta acción-participación que bien de la Investigación Acción Participación Curricular, IAPC, viene a ser el ángulo de lectura de la realidad social para asumirla como una lucha de conocimiento, un ámbito de debate, según el curriculista mexicano Ángel Díaz Barriga, para considerar cuestiones tan fundamentales como formar buenos ciudadanos críticos y autónomos. Estas son tareas del CCP pensadas desde la integración. En este proceso de desvelamiento curricular, apostamos, a que sus constructores actúen con ingeniosidad en este entramado sociocultural, que cada día se complejiza más en ese perpetuo devenir del concepto de formación acorde con los elementos socioculturales que conforman una propuesta de ciudadanía (arts. 67 y 95 de la Constitución Política), por ejemplo, de construir currículos propios. En este sentido, el currículo prefigura y ayuda a constituir una nueva educación, como un proyecto pensado que se plega a la realidad social en busca de respuestas a sus necesidades, como el empeño en concientizar a una sociedad sedienta de cambios, porque en la actualidad solo se ha privilegiado el marco de resultados cuantitativos de las pruebas oficiales instrumentales y estandarizantes en la búsqueda de esa horrible palabreja de la calidad, olvidando la formación en valores ciudadanos. Hay que sellar definitivamente esta instrumentalización, como ese orden de signos rígidos y fríos, cuya finalidad profunda es perpetuar la organización burocrática de tecnócratas neoliberales del Ministerio de Educación Nacional, MEN y del ICFES. Esto nos lleva a consensuar otra lógica formativa, que consiste en considerar al currículo como un arbitrio sociocultural que se manifiesta como una propuesta político-educativa escenificando disposiciones humanas orientadoras para el logro de que los contextos locales y regionales construyan sus propios curriculares, porque estos vienen a representar los vestidos para adornar como respuestas a las PS: se trata, en últimas, de curricularizarlas en los contenidos de enseñanza. El CCP pretende ser la herramienta de la formación de buenos ciudadanos, como el auténtico camino, para que niños, adolescentes y jóvenes, que constituyen la nueva generación de colombianos del futuro, a fin de que mantengan a raya todos los desafueros que están presentes, por ejemplo, la corrupción en nuestra sociedad. Lo anterior consiste en hacer dignamente lo que se debe hacer dentro de los fueros de la Constitución Política que a todos nos obliga (arts. 67 y 95). Se trata, del deseo motivacional de los actores y sujetos educativos para desarrollar y fortalecer una convivencia que conduzca a la alegría de no dañar al otro, como la guía hacia estos placeres constitucionales, como el deseo de enriquecer con tolerancia los presupuestos de este formar. Pero, frente a esto se ha impuesto por parte del Currículo Oficial, CO, o, Currículo Cemento la Taylorización de las competencias neoliberales en los procesos de formación. Esta Taylorización va en contra de un Proyecto Educativo Político Cultural, porque la estandarización viene a consistir en una acción instrumental-operativa: instruir (más no formar) para el mejor desempeño en el mercado del consumo y en lo laboral. Esa es la actual estructura curricular que se manifiesta como una colección de áreas y asignaturas estandarizadas, que conducen a un vulgar enciclopedismo que va en contravía de los quereres de la sociedad. En esta Taylorización se impone la verticalidad en la relación profesor-alumno, donde la Práctica Curricular, PC, es aislada y atomizada, y donde la curricularización de la investigación no es un elemento central de la dinámica formativa. En ella, por ejemplo, la práctica evaluativa no es reflexiva, no es permanente y está marginada de las Problemáticas Sociales, PS. Entonces, tenemos, que todo proceso de construcción curricular, por lo tanto, debe ser realista: sus códigos deben provenir de las sedimentaciones y latencias del contexto sociocultural, donde el principal código debe ser el moral para que devele las inconsistencias del CO... Reynaldo Mora Mora Barranquilla, agosto 27 de 2026.