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Judy Garland | La Estrella Torturada en Hollywood

tutorialesgerberin

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Judy Garland | La Estrella Torturada en Hollywood

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Con 47 años recién cumplidos, Judy Garland recorrió por última vez hace cincuenta años el camino de baldosas amarillas pero no volvió a Kansas ni se la llevó un torbellino, como en «El Mago de Oz», la película que la consagró como una de las mejores artistas más populares de la historia del cine, pero también la que le provocó múltiples complejos. Tenía 16 años, pero su Dorothy debía aparentar doce. Por entonces ya era adicta a las pastillas, que Metro Goldwyn Mayer le proporcionaba para no acusar el exigente rodaje: anfetaminas de día para aguantar despierta, barbitúricos de noche para descansar. La obligaron a utilizar ajustados corsés y gasas para disimular el pecho; sufrió acoso sexual durante el filme, donde su doble y entrenadora personal, Barbara Bobbie Koshay, la espiaba por orden del estudio. Vestida de azul y con sus cotizados chapines rojos, Garland sufrió el azote de Louis B. Mayer, que acentuó su inseguridad al llamarla «mi pequeña jorobada» durante el rodaje de la película, uno de los grandes logros del technicolor que cumple en agosto 80 años. Por la película, la actriz ganó un Oscar especial, pero también infinidad de problemas. Su tendencia a engordar la sometió a una vigilancia constante por parte de productores y directivos de MGM, que le impusieron una estricta dieta a base de lechuga y líquidos que acuñó su ansiedad e incrementó su adicción al tabaco, llegando a consumir ochenta cigarrillos al día. «El Mago de Oz» encumbró a Judy Garland, de cuya muerte se cumple este sábado medio siglo, pero dibujó en su porvenir un legado de sombras. La actriz nunca se recuperó del todo de un tortuoso rodaje en el que otro ejecutivo la llamó «cerdo con coletas» y los Munchkins, esos enanos que poblaban el mundo ficticio del filme, se propasaron con ella. Lo que había sido una productiva relación sterminó deteriorada. Tras el éxito de la película, cuenta Víctor Matellano en «El Mago de Oz. Secretos más allá del arcoíris» (Lumière Pigmalión, 2019) la desconfianza se instauró en la MGM, que despidió de varios proyectos a Garland por no presentarse a los rodajes, lo que a su vez le provocó a la actriz ataques de ansiedad e intentos de suicidio. Siempre bajo el foco mediático, sin la protección de una madre cómplice de esos excesos que sellaron una personalidad frágil y con baja autoestima, Garland creció comparándose con otras estrellas y, como muchas de ellas. Su traumática infancia no mejoró con el tiempo, y abocó a la también cantante a un sinfín de trastornos, con anorexia y problemas psicológicos que solo trataba de suplir a base de alcohol.