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El árbol de los mil inviernos

Jordi MRA

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El árbol de los mil inviernos

106 просмотров · 2 месяца назад
Jordi MRA
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Es una épica pieza que contempla la historia de la humanidad a través de los ojos de un tejo milenario. La canción reflexiona sobre el paso de los siglos y la inmutable naturaleza destructiva del ser humano. 🎵 CRÉDITOS Y PROPIEDAD INTELECTUAL Concepto y Dirección Creativa: ‪@jordimra‬ Letra: ‪@jordimra‬ (con el apoyo de ChatGPT Plus). Música y Voces: Generadas bajo licencia comercial Pro activa de Suno AI. Estilo: Epic Celtic folk rock / Spanish folk metal. 🌐 LICENCIA DE USO (CC BY 4.0) Esta obra se comparte bajo la licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Eres totalmente libre de copiar, distribuir, remezclar y utilizar esta canción y su letra para cualquier propósito (incluso comercial), siempre y cuando menciones y des crédito a su autor original: ‪@jordimra‬ ✍️ LETRA He visto nacer la niebla sobre la misma tierra, he visto morir a hombres que se creyeron eternos. Y yo sigo aquí... viendo pasar el tiempo. Cuando el bosque era silencio y la luna, un viejo altar, los druidas entre raíces me enseñaron a escuchar. Vi guerreros entre sombras, vi sus hogueras arder, vi sus hijos volver al bosque sin saber quiénes fueron ayer. He sentido en mis cortezas cada invierno regresar, pero el hombre cambia de nombre y no cambia al caminar. Llegan con fuego en las manos, con promesas de libertad, y antes de que muera la noche ya han dejado humo y soledad. Dicen: «Sólo es por un tiempo, sólo un bosque caerá», pero el hacha nunca pregunta qué mañana quedará. Mil inviernos he visto pasar, mil imperios caer, y el hombre sigue arrancando lo que no sabe proteger. Mil inviernos, y nada cambió, mil caminos hacia el mismo final. Cuando ya no quede un bosque, ¿quién le enseñará al mundo a respirar? Llegaron cruces de piedra, campanas sobre el brezal, y cambiaron viejos dioses por otra forma de rezar. Después llegaron los reyes, con su hambre de conquistar, carreteras sobre raíces, humo negro sobre el mar. Vi caer los viejos bosques para levantar una ciudad, vi llamar «progreso» al fuego que no dejaba nada atrás. Y cada siglo repite la misma vieja canción: «Sólo un poco más de tierra, sólo un poco más de ambición». He visto al río volverse oscuro, he visto al cielo enfermar, he visto morir las semillas que ya nadie quiso cuidar. Y mientras muere la vida ellos vuelven a discutir quién posee lo que es de todos, quién tiene derecho a destruir. Mil inviernos he visto pasar, mil imperios caer, y el hombre sigue arrancando lo que no sabe proteger. Mil inviernos, y nada cambió, mil caminos hacia el mismo final. Cuando ya no quede un bosque, ¿quién le enseñará al mundo a respirar? Yo no tengo prisa. Cien años para mí son apenas una herida que el tiempo sabe cerrar. Vosotros tenéis una vida, una breve oportunidad, y actuáis como si la tierra fuera eterna de verdad. He visto caer vuestros muros, he visto vuestros nombres morir, y siempre vuelve la misma historia: destruir, marchar, repetir. No sois dueños del bosque, ni del río, ni del mar. Sólo sois otra generación que un día tendrá que marchar. ¡Caerán los reyes! ¡Caerán las ciudades! ¡Morirán sus nombres! ¡Se borrarán sus edades! Pero debajo de las ruinas, cuando el hierro deje de arder, la tierra romperá el silencio y volverá a florecer. Mil inviernos he visto pasar, mil imperios caer, y el hombre sigue arrancando lo que no sabe proteger. Mil inviernos, y nada cambió, mil caminos hacia el mismo final. Cuando ya no quede un bosque, ¿quién le enseñará al mundo a respirar? Mil inviernos he de contemplar, si me dejan seguir aquí. Quizá cuando el hombre se marche, la tierra vuelva a vivir. Mil inviernos... mil inviernos... y volverá a crecer la hierba. Mil inviernos... mil inviernos... cuando ya no quede nadie que la queme. Cuando el último hombre se marche... quizá entonces... vuelva a respirar. 🎧 SOBRE LA CANCIÓN Esta pieza se inspira en la novela «Memorias de un árbol» de Guido Mina di Sospiro, narrada por un tejo hembra milenario en Irlanda. A través de dos mil años, la obra entrelaza historia, ecología y filosofía para explorar cómo percibe el tiempo un ser tan longevo. Desde los rituales druidas hasta la época actual, el tejo contempla con paciencia cósmica el auge y caída de las sucesivas generaciones. La canción refleja cómo la humanidad repite sin cesar su patrón de codicia y destrucción ambiental en nombre del «progreso». Frente a esta soberbia, la obra concluye que los imperios humanos caerán en el olvido y que, solo al extinguirse nuestra huella, la naturaleza podrá sanar y volver a florecer. 📌 NOTA Esta canción se creó como parte de un proyecto musical experimental que explora la composición y la producción musical con ayuda de la inteligencia artificial.