La última casa
Jordi MRA
0:00 / 0:00
La última casa
35 просмотров · 11 дней назад
Jordi MRA
64 подписчика
35 просмотров · 11 дней назад
Cuarta parte de la adaptación musical de «El último hombre», de Mary Shelley. La casa sigue en pie, pero ya no es hogar: el último testigo de una vida que se marchó. Cuarta de siete canciones.
🎵 CRÉDITOS Y PROPIEDAD INTELECTUAL
Concepto y Dirección Creativa: @jordimra
Letra: @jordimra con el apoyo de ChatGPT Go.
Música y Voces: Generadas bajo licencia comercial Pro activa de Suno AI.
Estilo: Gothic rock íntimo
Obra original: «El último hombre» (The Last Man, 1826), de Mary Shelley.
Descargo de responsabilidad (Disclaimer): Obra musical original e independiente, basada en la novela de Mary Shelley, en dominio público. No está afiliada ni respaldada por editoriales ni por los titulares de ediciones de la obra.
🌐 LICENCIA DE USO (CC BY 4.0)
Esta obra se comparte bajo la licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional. Eres totalmente libre de copiar, distribuir, remezclar y utilizar esta canción y su letra para cualquier propósito (incluso comercial), siempre y cuando menciones y des crédito a su autor original: @jordimra
✍️ LETRA
Aún guardan las paredes su calor,
la luz se posa donde ayer jugaban;
el polvo va cubriendo aquel reloj,
las puertas, lentamente, se cerraban.
Conozco cada grieta del umbral,
cada rincón que guarda una memoria;
creí que este refugio era inmortal,
que el tiempo respetaría nuestra historia.
Pero la noche no quiso esperar,
y no hubo brazos capaces de detenerla;
yo vi la vida de mi hogar marchar,
sin encontrar un modo de retenerla.
La casa sigue en pie, pero ya no es hogar,
hay sombras en las puertas donde os vi jugar;
las voces se han marchado, no las puedo alcanzar,
y queda entre estas piedras lo que no pude salvar.
La casa sigue en pie, no se quiere derrumbar,
sus ventanas miran fuera, nadie va a regresar;
si vivir es quedarse cuando todos se han marchado,
¿por qué sigo respirando en un mundo deshabitado?
La fiebre abrió las puertas sin llamar,
sembró su invierno en medio de los míos;
yo quise ser muralla contra el mal,
mas fui tan frágil como aquellos muros fríos.
También mi sangre ardió bajo su ley,
la muerte me rondó, rozó mi frente;
volví del otro lado y desperté,
pero el hogar ya estaba diferente.
No fue valor, ni un premio del azar,
no hubo victoria escrita en mi condena;
tan solo me dejaron continuar,
con todo el peso de una vida ajena.
La casa sigue en pie, pero ya no es hogar,
hay sombras en las puertas donde os vi jugar;
las voces se han marchado, no las puedo alcanzar,
y queda entre estas piedras lo que no pude salvar.
La casa sigue en pie, no se quiere derrumbar,
sus ventanas miran fuera, nadie va a regresar;
si vivir es quedarse cuando todos se han marchado,
¿por qué sigo respirando en un mundo deshabitado?
Si abriera aquella puerta una vez más,
¿hallaría vuestros pasos en el suelo?
¿O solo el eco de lo que no volverá,
perdido para siempre bajo el cielo?
No puedo negociar con el final,
ni hacer que el calendario retroceda;
me queda vuestro nombre y este umbral,
la casa que resiste y que está muerta.
La casa sigue en pie, pero ya no es hogar,
no hay manos en las puertas, nadie va a regresar;
las voces se han marchado, no las puedo alcanzar,
y queda entre estas piedras lo que no pude salvar.
La casa sigue en pie, yo también sigo aquí,
pero todo lo que amaba se ha marchado antes de mí;
si vivir es quedarse cuando todos se han marchado,
soy el último testigo de un hogar abandonado.
Aún guardan las paredes su calor...
pero ya no queda nadie alrededor.
🎧 SOBRE LA CANCIÓN
El narrador recorre las paredes que aún guardan calor de quienes ya no están. La fiebre pasó por su sangre y dejó el hogar vacío, y la casa —inmortal en piedra, muerta en vida— se convierte en tumba y refugio a la vez. Un lamento gótico sobre el último testigo de un mundo deshabitado.
📌 NOTA
Esta canción se creó como parte de un proyecto musical experimental que explora la composición y la producción musical con ayuda de la inteligencia artificial.