Todo Sobre la ELECTRICIDAD Explicado Lentamente Para Quedarte Dormido
Silencio Cosmico
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Todo Sobre la ELECTRICIDAD Explicado Lentamente Para Quedarte Dormido
En la isla de Ostrów Tumski, en Wrocław, Robert Molendo sigue encendiendo a mano cada tarde los faroles de gas que la electricidad fue apagando en casi todas las ciudades. Este documental no explica qué es la corriente, cuenta cómo llegó la luz eléctrica a las calles y a las casas, quién tendió los cables, quién los pagó y quién siguió a oscuras. Empieza con los faroleros de Lynn, de Melbourne y de Calatayud, sigue con las demostraciones que precedieron al primer servicio, la bombilla que Benito Vicioso encendió en el escaparate de su botica, las doce lámparas de arco que Charles Brush colgó en la plaza de Cleveland, la cúpula de Wabash y la prueba de Narcís Xifra en Girona, y se detiene en las lámparas de arco que se quedaron en torres y plazas, desde las torres de luz de Austin hasta los talleres de curtidores de Godalming.
Después llega el hilo de la bombilla, con William Coolidge estirando el wolframio en Schenectady, la leyenda de Heinrich Göbel ante los jueces, la bombilla que los bomberos de Livermore mantienen encendida y el cártel Phoebus, que fijó cuántas horas debía durar una bombilla doméstica. Godalming vuelve como el pueblo que reclama haber ofrecido antes que nadie luz eléctrica a cualquier vecino que la pagara, con el pañero Stephen Tanner entre sus primeros clientes y Alexander Siemens haciendo las cuentas hasta la vuelta al gas. La disputa entre corriente alterna y corriente continua se cuenta desde Europa, con Lucien Gaulard en Turín, el pleito que ganó Sebastian de Ferranti, la exposición de Frankfurt que impulsaron Leopold Sonnemann y Oskar von Miller y la fábrica de cemento de Lauffen que acabó mandando su corriente a Heilbronn.
España tiene su propio tramo, con los treinta farolillos de Antonio López y López para la visita del rey Alfonso XII a Comillas, el alumbrado de Girona pagado en parte por suscripción vecinal, las actas municipales de Calatayud y la leyenda que Haro desmonta con sus propios papeles. Latinoamérica llega con Francisco Portela y el emperador Pedro II en Campos dos Goytacazes y con Dardo Rocha y Walter Cassels en La Plata. Siguen los peritos que Calatayud nombró para vigilar los cables, los avisos de la prensa de Haro y la ley británica de alumbrado eléctrico, y el final se ocupa de quienes siguieron sin luz mucho después, en las granjas de Red Wing y de Carolina del Norte, en el pueblo aragonés de Saviñán y en el paraje sanjuanino de Balde de Leyes, antes de volver a la madrugada de Ostrów Tumski.
Lo que se afirma aquí está verificado con fuentes, y lo que no se pudo comprobar se dice como tal. Siguen en discusión qué ciudad tuvo de verdad el primer alumbrado eléctrico, porque Wabash, Godalming, Campos dos Goytacazes, La Plata, Comillas y Girona miden su primacía de maneras distintas, y también varias fechas, como el primer encendido de Godalming, la inauguración de Campos y la llegada de la corriente de Lauffen a Frankfurt. Quedan abiertos el número de lámparas de algunas instalaciones, el origen de las torres de Austin, la antigüedad real de las lámparas de Göbel, la vida útil de la que partió el cártel Phoebus y la fecha en que la luz llegó al pueblo asturiano de Sotres.
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