ENCONTRÉ ORO EN MI CERRO INÚTIL DESPUÉS DE UN PACTO CON ZAGAN... Y VINO A COBRARME A MI HIJO
Doctor Terror
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ENCONTRÉ ORO EN MI CERRO INÚTIL DESPUÉS DE UN PACTO CON ZAGAN... Y VINO A COBRARME A MI HIJO
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En dos mil quince, Rogelio era un chofer de camión de personal al que acababan de correr, con la renta atrasada y un hermano que se burlaba de él frente a toda la familia. Lo único que tenía a su nombre era una parcela de puro caliche en García, Nuevo León, con una noria seca que su abuelo cavó a mano y que nunca dio ni un vaso de agua. Hasta que un viejo que había trabajado en la Fundidora de Monterrey le dijo una frase que lo cambió todo: ese cerro tenía otro dueño, y su abuelo ya había hecho tratos con él.
Una noche de luna nueva, en el fondo de esa noria, Rogelio aceptó tres condiciones de un hombre de traje gris que nunca parpadeaba, y que se presentó como el que vuelve el metal en moneda y el agua en vino. Después llegaron el entierro de centenarios junto al mezquite, el pozo que brotó donde nadie había encontrado agua y la riqueza que calló a todos los que se burlaban de él.
Pero la tercera condición decía que todo lo que se bebiera bajo su techo le pertenecía al demonio. Y cuando el agua de la casa empezó a saber a fierro, cuando su esposa ya no pudo tomar ni un trago sin sentir sabor a sangre y cuando el nombre de su hijo apareció escrito en una libreta guardada bajo llave, Rogelio descubrió que el oro nunca fue lo que el Fundidor quería.
En este testimonio vas a conocer la historia de un hombre que estuvo a punto de perder a su familia por un atajo, y el encuentro con la única agua que no se compra con dinero. Quédate hasta el final y cuéntanos en los comentarios: ¿crees que existe una riqueza que llega con cobro?