Microhistoria y Filosofía Moriana del Currículo
Reflexiones curriculares
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Microhistoria y Filosofía Moriana del Currículo
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Reflexiones curriculares
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REFLEXIONES CURRICULARES
El currículo es una construcción histórica, social y cultural, concebido y hecho para propósitos humanos deliberados, situado en el núcleo del proceso escolar mediante el cual formamos ciudadanos. Debemos aceptar que el propio currículo es una parte importante para el estudio histórico de una sociedad desde la educación, donde afloran las Problemáticas Sociales, PS. Se señala que el currículo es un concepto elusivo y polifacético, resbaladizo, porque es definido, redefinido y gestionado en una serie de niveles y terrenos, que son los espacios formativos de las instituciones educativas. Un poco de la historia social del currículo apunta a decirnos que entre las décadas de 1960 y 1970 se llevaron a cabo algunas de las investigaciones más importantes sobre este campo. Aquél fue un periodo de cambio y flujo en todo el mundo occidental en general, y del currículo en particular. El hecho de que tal investigación crítica del currículo brotara en aquellos tiempos fue estimulante y, en cierto modo, sintomático. El surgimiento de un campo de estudio del currículo como construcción sociocultural fue una importante dirección nueva. Pero, aunque sintomático de un período de cuestionamiento social y crítico, ese retorno de la investigación crítica planteó otra cara de la moneda.
Lo anterior, tiene dos aspectos que son importantes en el proceso de reconstrucción y construcción de la formación y el currículo a partir de los saberes enseñables. En primer lugar, investigadores influyentes en este campo adoptaron una valiosa postura asumiendo que la enseñanza debía ser reformada. En segundo término, esa investigación tuvo lugar en una época en la que una amplia gama de movimientos de reforma del currículo trataba de hacer precisamente eso: revolucionar el currículo por los dos motivos. La reforma curricular en los años setenta podría caracterizarse como una especie de marejada, que tocó en sus olas a la disciplina escolar, las disciplinas básicas o tradicionales. Hoy se plantea un regreso a lo “básico” de una formación. En Colombia, por ejemplo, la legitimación sobre procesos de estandarización y acreditación definen una gama de disciplinas que deben enseñarse como un currículo nuclear en todas las Instituciones de Educación Superior. Pero volvamos a la conceptualización del currículo, que sigue siendo resbaladiza, incluso en estos tiempos en que volvemos a lo básico. En esas décadas el currículo era el aula propiamente dicha, en cuanto era el centro de instrucción. Hoy es insostenible este punto de vista, ya para la década de los 80, el currículo se hace escrito, y es el testimonio visible y público del proceso de enseñanza. Este currículo promulga y apuntala a un tiempo ciertas intenciones básicas de la enseñanza en la medida en que son operativas en estructuras e instituciones.
Este currículo escrito define lo racional y teórico a través de las disciplinas, siendo el único aspecto tangible de una elaboración de pautas relativas a los recursos, las finanzas, exámenes, etc. En resumen, el currículo escrito nos ofrece un testimonio, como fuente documental, al mismo tiempo que es una de las mejores guías oficiales que existen sobre la estructura institucionalizada de la enseñanza. Hay que resaltar aquí, que con la puesta en marcha de la Ley General de la Educación o Ley 115 de 1994, la conceptualización de currículo, es heteróclita, en la medida que él se convierte en el corazón del proceso formativo: todo adquiere una importancia tanto simbólica como práctica. Simbólica, en la medida en que ciertas intenciones de los núcleos del saber curricular como la enseñabilidad, la aprendibilidad, la educabilidad, las tendencias históricas y epistemológicas de la pedagogía y de las disciplinas, y la investigabilidad, donde quedan públicamente significados y legitimados por la Comunidad Educativa de una institución; práctica, en la medida en que los núcleos anteriores encuentran su razón de ser en la praxis del docente, desde ella se recuperan lo que en la Pedagogía Crítica, se llaman los fondos del conocimientos de los sujetos involucrados en el proceso formativo presente en el currículo.
Entonces, nuestro estudio del currículo debe permitirnos alcanzar una serie de comprensiones sobre la enseñanza; pero, es importante resaltar que tal estudio debe ir aliado con otras clases de estudio y, en particular con estudios del proceso escolar, de los textos escolares y de la historia de la educación y el currículo, porque la enseñanza está compuesta por la matriz interrelacionada de estos y otras variables vitales al proceso de una Formación Integral Contextualizada y Pertinente, FICP.
Reynaldo Mora Mora
Barranquilla, septiembre 18 de 2026.