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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Viernes, Noviembre 6)

Diurnal Saints

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La Oración más Antigua y Poderosa: El TRISAGIO a la SANTÍSIMA TRINIDAD (Viernes, Noviembre 6)

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Te invitamos a unirte a la oración más antigua: el Trisagio de la Santísima Trinidad. El Trisagio es un himno dedicado a la Santísima Trinidad, en el que proclamamos tres veces la palabra «SANTO». Esta oración tiene su origen en Dios mismo, quien la inspiró al profeta Isaías (cf. Is 6:1-8), cuando escuchó a los serafines cantar para exaltar la gloria del Creador. «Unos serafines estaban por encima de Él; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y se decían unos a otros: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria”» (Isaías 6:2-3). __________________________________________________________________________________________ REFLEXION: Dime con quién caminas y te diré hacia dónde vas Hay un dicho muy conocido que dice: Somos el promedio de las cinco personas con quienes más convivimos. Aunque no debemos tomarlo como una regla matemática, encierra una gran verdad: las personas con quienes compartimos nuestra vida influyen mucho más de lo que imaginamos en quienes somos y en quienes nos estamos convirtiendo. Como católicos, debemos reflexionar seriamente sobre nuestras amistades y las personas a quienes permitimos tener mayor influencia en nuestro corazón. A veces pensamos que podemos juntarnos con cualquier persona sin que eso afecte nuestra manera de pensar, hablar o actuar. Nos convencemos de que somos suficientemente fuertes para no dejarnos influenciar. Sin embargo, poco a poco, casi sin darnos cuenta, comenzamos a adoptar las costumbres, las conversaciones, las actitudes y hasta los valores de quienes nos rodean. Si estamos constantemente rodeados de personas que se burlan de nuestra fe, que normalizan el pecado, que nos alejan de Dios, que nos invitan a hacer lo incorrecto o que nos hacen sentir mal por querer vivir una vida cristiana, tarde o temprano esa influencia puede comenzar a debilitarnos. Por el contrario, cuando convivimos con personas que aman a Dios, que nos animan a ser mejores, que nos corrigen con cariño, que respetan nuestros valores y que nos impulsan a acercarnos más a Cristo, nuestra vida espiritual también se fortalece. Estamos llamados a amar a todos, pero no estamos llamados a permitir que todos tengan la misma influencia sobre nuestra vida. Debemos preguntarnos: ¿Las personas con quienes más convivo me acercan a Dios o me alejan de Él? ¿Puedo ser yo mismo en mi fe cuando estoy con mis amistades? ¿Mis amigos me motivan a ser una mejor persona o me hacen sentir que vivir conforme a Dios es algo anticuado? ¿Después de convivir con ellos me siento inspirado a hacer el bien o termino alejándome de mis valores? ¿Son personas que me ayudan a llegar al cielo o que hacen más difícil mi camino hacia Él?